Motorcito con...fundido
Es difícil dudar de su educación y de sus perlinos propósitos porque siempre creímos en el espabilado raciocinio de Rainer Torres, cuyo horizonte parecía superior al universo de futbolistas que nos rodean. Pero ayer se contagió del presuroso concepto de la mayoría. De la frase de callejón y de los adjetivos propios del que lee sin entender un cachito de lo escrito. Desmentir lo que dijo es propio, creemos, del rarísimo momento de incertidumbre que prolifera en el entorno.Porque no entendemos cómo pudo indignarlo que su nombre y apellidos aparezcan en los principales diarios del mundo.Que en Argentina o España se preocupen por la “seguridad” de Messi es harina de otro costal. Pero como constan en nuestras páginas, jamás pretendimos encasillar a quien sabe mucho más que recuperar pelotas.“De recibir algún incentivo sería para la educación de mi hijita”, dijo. Vieron, Rainer es otro cuando quiere o cuando no lo presionan.


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